Un domingo de plaza

El Culebrero
Un domingo de plaza
(Lectura: 6 minutos)
La plaza es un hervidero de gente mercando, pasando de afán y niños como Hernán Chulito, llevando las empanadas y pasteles para surtir los toldos, mientras otros compran conos, gelatinas, caramelos y rollos. Se escuchan las campanas de la iglesia y desde el kiosco a Oscar Agudelo cantando China Hereje.
De la mano de su mamá, el niño Chepe ve un corrillo de gente que se aglomera alrededor de un personaje que, encurrujado en el piso y gritando, coge tazas de loza y golpea una por una contra una tabla mal colocada en el piso para demostrar que son muy finas y que no se totean fácilmente. Las va colocando en pirámide sobre su brazo: una, dos, tres…. échele otra…ocho tazas… échele más: diez tazas. y de ñapa, un platico dulcero ¡Envuélvame esas! –dice Imeldita, la mamá de Chepe.
En otro tumulto de gente, un tipo con un penacho de plumas y collares de semillas de calabaza, también sentado en el piso, habla con un muñeco que tiene en su boca un cigarrillo que, humeando, se ha ido consumiendo sin caerse la ceniza, mientras el culebrero le da golpecitos a una caja semiabierta para que pueda respirar y recita rápidamente rezos rarísimos que Chepe ni entiende.
“Soy el culebrero Curruncho y vengo de donde se juntan selva y la sabana. Vengo, como les decía señores y señoras, desde lejanas y profundas tierras de la Comisaría del Guainía y soy descendiente directo del Cacique Curripaco que siempre fue el más berraco y por eso no le tengo miedo a nadie…tan sólo a mi mujer.
Con las palabras “¡Guaquiraquí guaquirinó!” invoco, llamo, clamo y conjuro al pájaro Diostedé el que “a la hembra le dio por ónde y al macho le dio conqué”; para que les traiga la fortuna a todos y les voy a enseñar ahora gratis, cómo hacerse ricos en par patadas:
Oíme bien, Arturito, Tulito, Margola y Maruja; no se me vayan a confundir porque la fórmula es bien sencilla, pero exacta.
Oíme pues: Tráigamen el cascabel de una culebra, el ala de un murciélago vampiro, tres pelos de gato negro, un ají pajarito y las antenas de una mosca y me los pone a tostar: muele todo en una tacita y cuando ya esté en polvo, le echa una cucharadita de leche; prueba y si le sabe maluco, le echa dos patas de una araña viuda negra, para darle mejor sabor. Se toma una cucharadita por la noche y listo: ¡Si no se murió con eso, es porque Dios lo tiene pa cosas grandes!
La multitud y hasta el pequeño Chepe se ríen del final tan inesperado.
Ah, pero no se me vayan a ir, que en un ratico les voy a dar, a regalar, a obsequiar la fórmula para curarse de las amígdalas. Vaya tocándose debajo de las orejas y si tiene unas bolitas, ¡vuélese para la casa y acuéstese ligerito que son las Paperas y si se le riegan, se queda para buey, mijito!
Y usted, el de sombrero gris, que todo lo perdió en un tris, ¿es cierto sí o no que hace un tiempo perdió una de las vaquitas de su finca y desde eso mantiene con dolor de cabeza? Pues aquí le tengo la solución definitiva, pero para el dolor, porque la vaca se la comieron hace muchos días. Eso me lo dijo el Vencejo; pero lo malo es que, si no se cuida, ese dolor lo va a llevar a pagar boca arriba las que hizo boca abajo.
Vaya a la tienda de los Hoyitos que veo allá y cómprese cinco Cefalinas y una cajita de Mentolín pa que se lo unte en la nuca; porque pa eso yo no tengo remedio, amigo. Aquí se trabaja sin angurria; pa todos hay.
Mira al público interesado y le da un golpecito con el palo del zurriago a la misteriosa caja de cartón:
Y usté, no se me asuste, Teresita. “ ¡Quieto animal feroz que primero fue el hijo de Dios que vos!”
Pero no crean que vine sólo a hablarles paja porque de eso no se vive; arrancó la venta, señoras y señores:
Digo mis palabras mágicas: “Guaquiriní guaquirinó”
Allá la señora de vestido verde: viendo a su marido me acuerdo de que lo que dijo el armadillo arrancando un palo’e yuca: cuando el hombre va pa viejo hasta el xxxx se le chupa. Y reparando a su esposo, señora, se nota que sí es verdá.
Pero, fuera de charla: ¿Quiere usted ser curada de esa enfermedad que (no me lo diga, no me la diga que ya la sé), la molesta desde hace unos meses con achaques y gripa bajita? Pues aquí le traigo el remedio eficaz: La Chuchuguaza, esa corteza traída desde el fondo de la selva del Vaupés, de allá donde hasta los tigre se asustan: Todo esto me lo mezcla en alcohol y se lo soba con Mentol Chino donde siente el dolor .
¿Que cuánto vale esta maravilla? No le cuesta ni 30, ni 20, ni 10; llévela en tan solo 5 pesitos.
¿Sufre usted de mal de amor y bicho seco? No se preocupe que eso me pasaba a mí, hasta que me unté este perfume hecho de flores nocturnas y plumas de Vencejo de adentro de la selva y ahora, tengo que mantener una escoba para espantar las viejas, viejitas y viejotas y sacarlas de debajo de la cama. Con decirles que estoy hasta encartao. Es que el perfume del pájaro macuá atrae el amor, la buena suerte y la abundancia. Sólo a 10 pesos el frasquito.
¿Quién dijo más? ¡Qué gente tan dura; no compra un tamal en un derrumbe, hombre!
Y ahora, párenme bolas, señores, porque esto va es para los varones: Para ese desánimo que lo coge a usted cuando debe de responder, porque se mantiene como el Currucutao, siempre fregao, aquí le traigo este remedio que es bendito para envirilar:
Ramas molidas del nido y plumas del pájaro Macuá; Óigame bien: aceite hecho de ramas del nido y plumas del pájaro Macuá; una maravilla para la impotencia. No hay ni habrá nada que se le compare, porque tomándose unas gotas, usted verá lindas hasta las escobas y traperas; que se escondan todas, porque usted, va a ser el rey del gallinero.
Ahí sí se acaba eso de que “al pobre y al feo todo se le va en deseo.” No señor; usted ya es pobre y feo pero el deseo lo va a recuperar con este mágico brebaje ancestral, que es tan escaso pero del que yo me traje la fórmula que me dio mi primo el cacique. ¡Esto es un machetico! Sólo veinte pesitos que no hacen ni pobre ni rico a nadie. Prúebelo y después me cuenta…pero de lejitos, mijo.
La señora de la Chuchuguaza le entrega un billete para pagarle:
¿Y esta señora de dónde sacó este billete tan grande de cien pesos a estas alturas?
Rebluja en el gran bolsillo de su delantal, separa algunas monedas, mientras dice:
“Cambio cambeo decía una vieja en el rodeo, cámbieme este marido por otro porque este ya está muy feo.”
Nuestro personaje mira la caja que el curioso niño Chepito comienza a abrir con un palito y le dice:
No se me mueva, todavía, Teresita. ¡No se me mueva, que voy a darle a mi gente lo prometido:
Óigame bien. Me coge dos limones y me los exprime bien en una vasijita de aluminio; le echa una cucharadita de sal y la deja calentar bastantico y con eso se va haciendo buches o gárgaras hasta que se cuaje y bota esa babaza. Después se toma una Mejoral pal dolor y con eso tiene. Recuerde que las gárgaras las hace boca arriba, porque de pa abajo como que es muy difícil.
Por aquí pasó una mariposa muy grande parecida a una Soledad y que está matando mucha gente por mero descuido: es la tal Machaca que al que pica, tiene que irse pa la casa a arrejuntarse con su mujer pero rapidito; pero y lo más malo es que como dice Montecristo, pa eso no sirven los remedios caseros.
El culebrero mira al Monicongo para la buena suerte, ve que la ceniza del cigarrillo ha caído al suelo y lleno de susto dice.
“¡Virgen del agarradero! ¡agarráme a mí primero!” Se cayó la ceniza de Monicongo y eso trae mala suerte, y es de fijo que lloverá. Tenemos que hacernos una “limpia” para quitarnos los entuertos. Miren pues cómo se hace:
Va y me coge media botella del alcohol impotable, de ese azul y me le echa un poquito de azufre y benzoato de bencilo, que yo les vendo. Me lo sacude bien, se lo unta en la noche y con eso aleja los maleficios; pero además, de ñapa, puede quitarse la rasquiña que ya le está comenzando en la ingle. Y recuerde que esa rasquiña “en los ricos es alergia y en los pobres, carranchil.” Esto es la berraquera pa esa plaga.
Ahora sí, tocó abrirse: “Ave que vas volando por qué abandonas tu nido… ¿O será que estás culeca o será que no has ponido?” Ya me voy, porque con este aguacero que se vino, anunciado por el Monicongo, es mejor abrirme y será otro día que les saco a Teresa, porque parece que hoy le dio mucha pereza. Chao.
Y recogiendo su mercancía, salió tarareando este estribillo que repetía como un mantra:
“¡Guaquiraquí… guaquirinó! ¡Guaquiraquí… guaquirinó, el culebrero Curruncho por aquí pasó.”
Glosario:
-Corrillo: Grupo de curiosos.
-Encurrujado: Acurrucado, en cuclillas.
-Ñapa: Encima que se da por una compra. Adehala, propina.
-En par patadas: Rápidamente.
-Pájaro Diostedé: Tucán.
-Zurriago: Fuete o látigo amarrado de un palo para las caballerías,
-Se le chupa: Se le achica.
-Xxxx: Sitio donde la espalda cambia de nombre por otro más corto. (Y no es la nuca)
-Sin angurria: Sin envidia ni deseos de acumular.
– Encartao: Referido a persona que tiene muchos problemas acumulados.
-Machetico: Mercancía muy solicitada, demandada.
-Envirilar: Referente a la virilidad. Fortaleza para insistir y resistir especialmente en los requerimientos eróticos.
-Monicongo: Muñeco que se lleva como amuleto para supuestamente protegerse de la mala suerte.
-La Berraquera: Lo mejor.
-Una “limpia”: Baño para ahuyentar las malas energías de los que creen en ellas.
-Entuertos: Consecuencias de una enfermedad o dieta mal cuidada.
-Paperas: Enfermedad viral que inflama las glándulas salivales, llamadas parótidas.
Medellín, 28 de marzo de 2025

José Carlos
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