Historias que ruedan.

Imagen de referencia. IA Bing

HISTORIAS  QUE VIAJAN EN BUS

El bus partió de la Terminal del Norte muy de mañana y  dada la hora, parecía que en el viaje no  tendría mucho qué ver o hacer y por eso Chepe comenzó a mirar los carros de la autopista y algunas placas como TBC, TDG, BBS EPS, TKI,  sin saber lo que pasaría más adelante. 

Luego de algunos minutos  llegó a  Zamora, (donde se toma la autopista Medellín-Bogotá)  y ahí subieron muchos más pasajeros.  Uno de ellos  entregó dos paqueticos de unos dulces con sabor a menta: “Llegaron las menticas. A mil el paquetito.” Chepe los recibió, pero luego los devolvió  porque: Es muy temprano pa echarle menta a la barriga”, pensó.

Otro pasajero de unos  sesenta años  se sentó al lado de Chepe y comenzó a hablar por el celular y a chatear con letras tan gigantes que hasta Chepe podía leer fácilmente.

Este señor llevaba un recipiente de plástico cubierto con una bolsa verde sobre sus piernas. Se quedó un rato callado e inmóvil, como la estatua de una esfinge. Chepe lo miraba de reojo y se quedó impresionado por su aspecto fijo y severo, mirando siempre al frente.

Chepe siguió observando en el bus, al cual entró un tipo muy delgado promocionando o anunciando la ruta:

“¡Granada, Guarne, Belén… con puesto!

Ya se ganó el derecho de entrar al bus y con voz ceremoniosa e impostada a través de un pequeño megáfono comenzó un discurso que hizo que Chepe odiara las gaseosas y sus  colorantes; también las carnes de cerdo y res; pero, especialmente fue duro en su discurso contra el pollo:

“¿El pollo? Un pollo lo levantan en 30 días cuando debería ser en 90 días. Eso lo logran con las hormonas que no alcanza a asimilar el pollito en vida y entonces siguen funcionando en nuestro organismo…”  -Dijo, convencido y convincente el personaje.

“Recuerden que a muchos niños los mató un rebote de lombrices, que no era más que un rollo de lombrices que los ahogaron.”

 Ahí ya Chepe se sintió como un elegido de Dios, porque rebotes fue los que tuvo cuando estaba pequeño y aún seguía vivo, pero de puro milagro. Aunque recordó que también lo purgaron algunas veces con un jarabe que sabía horrible: Aceite de Ricino.

 “Y no crean que el mal olor de la boca es por los dientes sucios, sino que este viene del interior “. (Lo mismo que dijo Jesús en una de sus parábolas). Ahí ya su tono era de predicador.

 Puso en las rodillas de los pasajeros un sobrecito desparasitante y a la vez purgante, (del tamaño de una aromática), anotando que: 

Recibirlo no los compromete a comprarlo. Este sobrecito que llama…WEVDFTR*  es una mezcla de boldo, sauco y paico. El sobre cuesta 6 mil o les vendo tres por 12 mil pesitos.”  -Dijo el vendedor.

Al pasar por su lado, Chepe se sintió tan flaco y desforzado que pensó que ese señor ya venía a desahuciarlo o a mandarlo mejor a una clínica, pues ya lo había convencido de que los parásitos lo habían colonizado y por eso era que no pelechaba.

“Con razón, nada me alimentaba y a lo mejor tengo hasta lombriz solitaria como un cordón de tenis”, -pensó.  

Al llegar al peaje, el curandero se bajó e inmediatamente subió otro vendedor, mucho más veloz porque allí las ventas eran literalmente rápidas: Este entró, pasó por el pasillo del bus mientras dijo:

“Maní, obleas, papitas… roscas, chicharrines, gaseosa, cerveza.  Miró rápidamente y se bajó del vehículo aún en marcha.

Nubes negras amenazantes en la montaña del túnel tapaban el sol que aparecía y desaparecía en cada curva mientras subía el bus.

 ¡El alto de la virgen!  Avisó el conductor.

Chepe entró en conversación con el señor del lado, el que parecía una esfinge. Ya dijimos que llevaba una coca plástica tapada con un plástico verde. En ella llevaba su mercancía: chocolates y dulces caseros.

Le dijo a Chepe que él era oficial de construcción y que le resultó un tumor y por eso tenía tres  operaciones en la cabeza. Chepe vio una gran cicatriz o chamba en la cabeza y por eso había perdido un ojo y le habían colocado uno de vidrio que no mejoraba su expresión seria. Esa era la razón de su rigidez.

Le entró una llamada y contestó: “Es en San Isidro, Aranjuez y el alquiler de la pieza para uno es de 450 mil o de 550 si es para para dos”, -Dijo el señor de los dulces.

 Se bajó en la Dalia, Marinilla, Iba a explorar el Oriente con sus productos, para ver cómo le iría.

Buscar un incierto futuro a una edad difícil y con preexistencia de la enfermedad de su cabeza. ¡Qué duro pa ese man! -Pensó Chepe.

Pasó el bus por El Santuario y desde la autopista, a unas pocas cuadras Chepe vio la imponente Basílica de San Judas Tadeo de la que hace muchos años le habían contado que fue el primer templo en América en honor al santo y que tuvo un origen milagroso:

…Al  educador Eusebio María Gómez, le fue encargada por varios comerciantes la labor de llevar de El Santuario a Medellín una considerable suma de libras esterlinas.  Gómez perdió dicha encomienda, motivo por el cual ingresó a rezar a la Iglesia de San Ignacio, para luego trasladarse a la Basílica Menor de Nuestra Señora de la Candelaria en Medellín.  Al salir de ésta, en un expendio de artículos religiosos, vio una imagen de San Judas Tadeo con la inscripción «Abogado de los casos difíciles y desesperados», la que compró junto a su novena que comenzó a hacer con la promesa de emprender la iglesia en El Santuario a cambio de recuperar el dinero perdido. El último día de la novena, Gómez entró a un restaurante donde se le acercó un desconocido que le entregó el paquete donde estaba el dinero extraviado, sin que le faltase nada. Gracias a ello, y a otros sucesos posteriores ocurridos entre los devotos, la devoción hacia San Judas Tadeo fue propagándose, razón por la cual la conmoción u oposición inicial al nombre del templo, por su coincidencia con el Iscariote, fue cesando. El 6 de diciembre de 2017, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, otorgó el título de Basílica Menor al templo de San Judas Tadeo donde, además, se encuentra una reliquia de primer grado. Se trata de un trozo del fémur del santo.

 Pasaron luego por “El Paso Malo”, que se ha tragado por muchos años, cientos de volquetadas de material que desaparece misteriosamente.

“Con eso, ya hubieran hecho un puente bien largo  y adiós problema” -se dijo.

Al pasar por el Alto de El Palmar, Chepe se santiguó; siguió luego por El Ramal y al llegar al Cebadero, Chepe miró con nostalgia el barranco desde donde hace muchos años, esperó inútilmente a su novia que dijo que iría al Rosario de Aurora, el cual rezó sólo bajo una lluvia constante de las 5:30 de la helada mañana de un 24 de mayo. Pero, esta historia amorosa tuvo un final feliz.

Al llegar a la Variante, Chepe se bajó del vehículo y de inmediato en El Triángulo pidió un tinto sin azúcar para tomárselo con un chocolate comprado en el bus  al señor que parecía una esfinge.

El purgante para acabar hasta con el nido de la perra, es mejor dejarlo pa por la noche, porque me coge un “corre que te alcanzo” y es mejor en la casita – se dijo.

Glosario:

-Esfinge: criatura mítica con cuerpo de león y cabeza humana. Su imagen es de absoluta rigidez.

-No pelechaba: No se desarrollaba y por eso era flaco y sin vitaminas.

-Chamba: Hendedura profunda en la tierra o en el cuerpo.

-Material: Arena, grava y tierra.

-Se santiguó: Se hizo la señal de la Cruz.

-Volquetadas: Cantidad de tierra o material que puede llevar un carro tipo volqueta en el volco. El término volqueta se refiere a un vehículo de carga que tiene un mecanismo para volcar la caja y vaciar su contenido. 

-Corre que te alcanzo: Diarrea incontenible.

-Hasta con el nido de la perra: Acabar, arrasar con todo.

WEVDFTR* Nombre cambiado

 

Medellín, 27 de febrero de 2025

 

José Carlos

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Acumular durante años en su memoria historias, consejas, anécdotas, dichos y apodos para luego contarlas en un lenguaje sencillo, amable y humorístico fue una tarea que se impuso José Carlos Tamayo Giraldo hace más de 25 años para acrecentar el amor de sus paisanos hacia su pueblo, Granada.