Para orar en camita

PLEGARIA DEL HARAGAN

Para orar en camita

 

Haz, señor, que la urgencia de levantarme

se prolongue hasta más tarde!

Oh, Pablo, tú que llegaste bajo, ¡reemplázame en el trabajo!

Oh, dignísimo San Juan, ¡regálame mañana el pan!

San Isidro y San Antonio, ¡velen por mi matrimonio!

Por el Santísimo Hilario, ¡que me aumenten el salario!

Oh, virgen de la Marina, ¡que no llamen de la oficina!

Y tú, hermano San Medardo, ¡dígales que ya no tardo!

Te pediré San Romualdo, ¡que nunca me falte el caldo!

Te pido San Anastasio, ¡ni me mientes el gimnasio!

Santísima Genoveva, ¡pido que mañana llueva!

Sacra, Santísima Cruz, ¡apaguen pronto la luz!

Oh Santa Rosa de Lima, échame una manta encima!

Santísima Virgen niña, ¡qué buena está esta rasquiña!

Dignisima Santa Teresa, ¡cultívame esta pereza!

Alma buena, que comulgas, ¡libérame de las pulgas!

Oh, San Francisco Solano, ¡no me despiertes temprano!

Santificado Ezequiel, jéchale plata al carriel!

Santo, Santisimo Artemio, ¡no me quites este sueño!

Oh, Maria Magdalena, ¡qué cobijita tan buena!

San Esteban y Macario, ¡que me dé pereza diario!

Santa, Santisima Rosa, ¡qué pereza tan sabrosa!

Santísimo Juan de Asuito, ¡arrúllame despacito!

Benignísimo Vicario, ¡acércame el sanitario!

Dignos San Pedro y San Pablo, ¡qué pereza ¡ va p’al diablo!

i Buenisima buenaventura, ¡qué dolor en la cintura!

Santos Udón y Ciro, ¡de la cama, no me tiro!

Dignísimo Capistrano, ¡y mucho menos temprano!

Yo creo, San Agustín, ¡que así llegaré hasta el fin!

Yo con esta letanía, ¡me gano la lotería!

Así pues, oh, San Alejo, ¡déjame dormir parejo!

José Carlos

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Acumular durante años en su memoria historias, consejas, anécdotas, dichos y apodos para luego contarlas en un lenguaje sencillo, amable y humorístico fue una tarea que se impuso José Carlos Tamayo Giraldo hace más de 25 años para acrecentar el amor de sus paisanos hacia su pueblo, Granada.