..Llegué a mi casa con urgencia de “dar del cuerpo” y me fui derechito para el baño. Metí la mano izquierda al agua para levantar el tapón, el agua salió y  mientras el remolino se llevaba parte de mi alimentación, yo cambiaba de colores como un camaleón: el reloj se me había inundado y todo por ser zurdo.Y es que, en ese caso y en ese recinto no era casual que “zurdo” significara  cack-handed o “mano de caca”.

Acababa de salir de cambiarle pila al reloj y llegué a mi casa con urgencia de “dar del cuerpo” y me fui derechito para el baño. Al tratar de soltar el agua, la palanca se había quebrado. Sin pensarlo, quité la tapa del tanque, metí la mano izquierda al agua para levantar el tapón, el agua salió y mientras el remolino se llevaba parte de mí alimentación, yo cambiaba de colores como un camaleón: el reloj se me había inundado y todo por ser zurdo.
-De haber sido “diestro”, hubiera metido mi mano derecha – me dije con rabiecita. Y es que, en ese caso y en ese recinto no era casual que “zurdo” significara cack-handed o “mano de caca”.


Ahí comencé hasta a darle la razón a los que antiguamente, consideraban a los zurdos como maleducados, neuróticos, rebeldes y, dizque marca del diablo, con mayor probabilidad de convertirnos en criminales. Aunque mi rabia por el reloj tampoco fue tanta; pero seguro se acordaban de que El Estrangulador de Boston y Jack el Destripador eran unos endemoniados zurdos.


Lo más absurdo es que no se acuerdan que los colombianos Juan Fernando Quintero, James Rodriguez, Mayer Candelo, Carlos Vives y Shakira son zurdos. Que cinco de los últimos siete presidentes estadounidenses han sido zurdos; que el 40% de los mejores tenistas del mundo son zurdos. Y que personajes de la talla de Simón Bolívar, Beethoven, Einstein, Van Gogh, Leonardo Da Vinci, Charles Chaplin, Bill Gates, Angelina Jolie, Amadeus Mozart, Tom Cruise, Bill Clinton, Lionel Messi, Marilyn Monroe, Benjamín Franklin, Pelé, Juana de Arco, Napoleón Bonaparte, Marie Curie, Greta Garbo y muchos más, son algunos zurdos famosos… y, que yo, metido en medio de tantas celebridades, me siento como un gorgojo, pero zurdo como ellos.


Salí a la plaza a airearme un poquito y comencé a pensar en las dificultades que tenemos los zurdos, mucho más si somos totales o sea que manejamos la mano, el pie y el ojo izquierdo como si fueran derechos.


Subí a La Variante, mi copete tiraba para el lado izquierdo; me senté y comencé a ver una revista vieja de Selecciones en el puesto de Jaime Montoya y tuve que empezar a hojearla de atrás para adelante.


Al coger el pocillo para tomarme un tintico, la publicidad quedó mirándome; las marquillas del lapicero, quedaban al revés y comencé a admirarme de cómo había llegado a esta edad sin accidentarme casi, viendo este mundo tan raro para nosotros.
Una de las cosas más complicadas para nosotros los zurdos, y que es muy común ver en las escuelas, es escribir: La posición en esos taburetes es la de un contorsionista de circo, la tinta del lapicero se convierte en un problema, pues es fácil que nos manche toda la mano o que las notas nos queden sucias, porque la mano, literalmente arrastra las letras escritas, mientras que en los diestros o derechos, la mano se encuentra siempre del lado que no está escrito aún. Tan garbosos que son ese 90% de la población.


Las tijeras están moldeadas de acuerdo a los dedos de los diestros; abrir una puerta, escribir o usar la computadora es complicado y hasta una cámara fotográfica o el teléfono celular, tienen el obturador o botón de clic al lado de los derechos. Esos fabricantes ni se acuerdan o no les importa, que el 10% de la humanidad sea zurda.
Y eso sin contar que el despalme o filo de los cuchillos y el radio y la palanca de cambios del carro, están hechos para los para derechos.

Cuando voy en un taxi o tengo que dar una indicación a alguien, tengo que mirar mis manos para poder diferenciar derecha e izquierda y mientras lo distingo puede suceder una tragedia.


Recuerdo que una vez, hace mucho tiempo, por la autopista Medellín-Bogotá estaba aprendiendo a manejar carro y en una recta, iba tranquilamente por “mi derecha” hasta que vi a lo lejos un carro que venía de frente por el mismo carril. Tuve tiempo de pensar, pero de no haber sido así, mientras lo pensaba me hubiera vuelto papilla, porque yo iba en contravía. Eso me puso en alerta, me anervió todo y nunca aprendí a manejar carro ni moto debido a la inseguridad que me dio y a la falta de plata también.


Pero no todos son malos augurios para nosotros los siniestros: para el budismo la izquierda simboliza la sabiduría. Los incas del antiguo Perú consideraban una señal de buena suerte la zurdera. Algo es algo.


Al finalizar el festivo volví a la casa en Medellín y siguió la complicación, porque en autobús, automóvil o metro, los zurdos sufrimos otros conflictos. Al pagar el pasaje del bus es más cómodo hacerlo con la mano derecha mientras nos agarramos con la izquierda; igual sucede para entrar a un torniquete del Metro, donde el boleto o tarjeta se coloca del lado derecho.


Y cuando, en el día del Padre mi esposa e hijos me llevaron al Centro Comercial a comprarme un par de zapatos me tuve que medir el izquierdo porque es el más grande y desarrollado en mi caso, pero, invariablemente, el dependiente o vendedor me presentó como siempre, el zapato derecho.


Después de esta cháchara, mejor me acuesto y, como cosa rara, me volteo para el rincón… ¡adivinen para qué lado!

José Carlos

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Acumular durante años en su memoria historias, consejas, anécdotas, dichos y apodos para luego contarlas en un lenguaje sencillo, amable y humorístico fue una tarea que se impuso José Carlos Tamayo Giraldo hace más de 25 años para acrecentar el amor de sus paisanos hacia su pueblo, Granada.